En el Diccionario del Diablo Ambrose Bierce definió a la crítica como " poner tu sabiduría ( dando por supuesto que la tienes, que ya es mucho suponer ) a trabajar en un libro y leer en él las cualidades que acabas de decidir que tiene antes de abrirlo " y al argot como un " gruñido del cerdo humano ( cerdoramus intolerabilis ) con memoria auditiva. Charla de alguien que pronuncia con la lengua lo que piensa con la oreja, y se siente orgulloso como un creador cuando lo único que ha conseguido es una hazaña al alcance de un loro. Medio ( sí así lo quiere la Providencia ) de ganarse la vida como escritor sin poseer el menor sentido común. "
El interés que nos suscita este libro no es la constante y apabullante sorna y charanga que se asimila definición por definición, si no, más allá, ver cómo Bierce creó una nueva manera de expresarse ( en términos abstractos ). Es decir, crear nuevos lenguajes, nuevas formas de ser uno-ser todo-ser nada, de burlarse de la concepción clásica, de reinventar las formas, es algo que, a día de hoy, es de los mejores sistemas de evasión del pensamiento. Por que, a fin de cuentas, el pensamiento surge a partir de imágenes a las que damos nombre, un significado. Y eso, ( otra vez, en términos abstractos ) puede llegar a ser un "atraso". Lo que indudablemente carece de lógica es que hayamos creado algo tan "simple" como el lenguaje. Y hemos creado el lenguaje, en nuestra opinión, para no estar solos. Pero...¿ Cómo es posible que lo que siempre ha estado ahí ( al menos desde que nuestras madres nos parieron ) no sea otra cosa que E - Equis - I - Ese - Te - E - Ene - Ce - I - A. La matemática de las palabras es una verdadera complicación. No sólo por el hecho de que siempre desconoceremos la mayoría de las palabras que hay en nuestra lengua, si no, la amoldación a la que nos vemos limitados dentro de este campo. No, no podemos crear nuevas letras para el castellano. No podemos negar que "amor" se escribe A-Eme-O-Erre y no "xruiozc". Lo más contradictorio es que haya que utilizar el lenguaje para poder "destruirlo", como he recurrido yo en este caso. Hay algo que carece de sentido en todas las lenguas si todos somos componentes del mismo lugar. " El lenguaje es la música con la que encantamos a las serpientes que vigilan los tesoros ajenos ".
Probablemente este texto sea de difícil compresión ( ¿ o de asimilación ? ), pero, indudablemente, la labor de Bierce y su Diccionario del Diablo abrió una puerta a la manera de expresarse ante el mundo y a cambiar los significados de las cosas.