
El problema de la liberación individual ha constituido el centro de toda la filosofía hippie, cuando no necesariamente el núcleo fundamental es el rechazo del sistema con una serie de pautas y componentes. El hippie no era reacio al sistema por que sí ni lo era en la tradición del anarquista o del comunista.
Partiendo de la afirmación de que una actividad eficaz, continua y coherente en el campo político no puede prescindir de una paralela y contemporánea composición de los principales bloqueos neuróticos del individuo, se exalta el momento en que el individuo se dirige a sí mismo e intenta -con ayuda, por ejemplo, de la meditación zen o la LSD - y consigue, en mayor o en menor medida, comprender el propio yo. Reaparece así el individualismo con los hippies. Es este yo el que está en la base de experiencias concretas como la de los posteriores yippies, de los Motherfuckers, del los White Panthers, todas ellas ardorosas, en su mezcla de exhibicionismo, psicodelia, hermanos Marx, dadaísmo y comics. Sin embargo, el individualismo hippie abre una puerta también a la relación colectiva, del grupo. Más allá del arco iris celular, de la interiorización, completado ese paso, el hippie vivía por y para el grupo.
Así nacen las comunides, en torno a 1965. El ejemplo más válido fue el de los Diggers: tomando el nombre de los labradores del siglo XVII, utopistas sociales ingleses, estos afincados californianos eran guiados por su "anti-líder" Emmett Grogan, implantaron un núcleo que se dedicaba a la ayuda, al servicio y al sostenimiento de la comunidad hippie de San Francisco. Antiguo estudiante de cine con Antonioni en Italia, antiguo actor de la San Francisco Mime Troupe, Grogan es el auténtico protagonista de los primeros años del movimiento comunitario. Como hippies, los Diggers constituyeron unas verdaderas estructuras alternativas, para la distribución gratuita de comida, ropa... todo ello material de primera calidad obtenida mediante presiones sobre supermercados.
Todas las comunidades bohémiennes tienen su inevitable congregación de visionarios que afirman saber cómo van las cosas. Pero los Diggers son en cierto modo diferentes. Entregados a la creación de toda una subcultura cooperativa, hasta el momento no son víctimas de alucinaciones, las están haciendo realmente. Grogan ya ha creado unas granjas digger donde sus miembros cultivan sus propios productos y se relacionan con las otras comunidades hippies a través del sistema del trueque. Además, distribuyen gratuitamente ácido y eliminan desechos y basuras. Grogan ha conseguido una vida cooperativa. Warren Kinkle